Asentamientos de Capital poblados de chicos que sueñan con un techo

YANINA TRANSITA 35 SEMANAS DE EMBARAZO, TIENE DOS HIJOS MÁS Y LUCHA POR SU CASA.

YANINA TRANSITA 35 SEMANAS DE EMBARAZO, TIENE DOS HIJOS MÁS Y LUCHA POR SU CASA.

Se estima que hay cerca de 50 asentamientos en la ciudad de Corrientes. El crecimiento de las últimas tomas puede tener varias aristas. En principio, el déficit habitacional es reconocido por los propios funcionarios del Gobierno provincial y nacional. Más allá de la ilegalidad, muchos de los casos son por una necesidad extrema.
La problemas económicos provocan que el costo de vida sea muy elevado. En el caso de las personas que alquilan, el problema se hace aún mayor.
Pero lo que más sufren las consecuencias de la crisis son los chicos. En el caso de las últimas usurpaciones – los que están ubicados en el barrio 17 de Agosto – son muchos los niños que resisten junto a sus padres, el frío, el calor, las lluvias y hasta los granizos.
Se calcula que entre los dos terrenos tomados del mencionado barrio hay alrededor de 120 niños.
Si bien en muchos de los asentamientos se detectaron casos de gente que se dedica a la venta de tierras, también es cierto que familias enteras resisten hasta las últimas consecuencias.
Una de las usurpaciones de mayor impacto social y mediático fue el del Pirayuí. Allí en julio de 2012, cientos de personas de distintos barrios tomaron tierras que se encuentran entre las 50 y 500 Viviendas del Pirayuí Nuevo.
Un buen porcentaje de la gente que se asentó allí, lo hicieron con sus hijos en brazos y otra con un grado avanzado de embarazo.
Hoy muchos de esos niños cursan sus estudios en escuelas primarias y otros están en la preadolescencia.
Esos menores también sufrieron las consecuencias de las bajas temperaturas, los calores y vivir en condiciones de extrema necesidad. Pese a esta situación, no dejaron de soñar junto a sus padres por obtener una vivienda que los permita crecer juntos.
En el caso de los terrenos tomados hace dos semanas en el barrio 17 de Agosto, los casos tienen similares características. época recorrió el lugar y tuvo la posibilidad de mantener contacto con madres que resisten allí junto a sus hijos.
La mayoría pese al desgaste que genera estar 15 días sin luz, agua y un lugar que los proteja del frío, la lluvia o el sol, afirman que se quedarán allí por la necesidad de un techo propio.
“Lo primero que queremos aclarar es que sabemos que estamos en situación irregular. Eso no quita que sufrimos necesidad extrema de una vivienda. Si estamos resistiendo acá junto a nuestros hijos es porque realmente no tenemos donde ir. El Estado no nos brinda viviendas. Los alquileres están por las nubes y la falta de trabajo es cada vez más notable”, afirmó Ramona, una de las mujeres que se encuentra en el asentamiento del barrio 17 de Agosto.
Pero uno de los casos emblemáticos es el de una joven de la provincia de Chaco llamada Yanina. Hace dos años junto a su pareja decidió instalarse en la ciudad de Corrientes en busca de un futuro mejor.

Ambos llegaron junto a su pequeña hija (hoy tiene 5 años). Hace un año nació el varón, y hoy está cursando un embarazo de 35 semanas.

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En contacto con época, señaló que tiene la esperanza de llegar al tan ansiado techo propio. “Ya no nos alcanza el dinero. Mi pareja vive de changas y lamentablemente el costo de vida es cada vez más alto. Este es el principal motivo por el cual nos encontramos aquí resistiendo a las lluvias, granizos, fríos y calores”, dijo la joven.
“En cualquier momento voy a tener mi tercera hija. Si bien vivir en estas condiciones es muy difícil, creo que a mi próxima hija la voy a criar acá. Somos personas pacíficas que lo único que buscamos es el bienestar de nuestros hijos. Si pagamos el alquiler, no le podemos dar de comer. Por eso llegamos a este extremo”, agregó la joven madre.
El viernes se cumplieron dos semanas de esa toma. En el caso de Yanina, llegó hasta allí por el aviso de una persona conocida.
“Estaba alquilando pegado a un aserradero. El polvillo y la humedad estaban afectando a mi hijo. Hoy tiene problemas respiratorios por esa situación. Ese también fue uno de los motivos por los cuales decidimos salir de allí”, comentó.
Pese a que los nuevos asentados creen que pueden llegar a un acuerdo, la medida de no innovar les genera enormes dificultades. Además, los distintos organismos del Estado aún no desembarcaron allí.
“Estamos a la buena de Dios. Acá tuvimos que padecer lluvias, fríos y hasta granizo. Solicitamos ayuda al Gobierno provincial y hasta el momento no contamos con asistencia”, dijo Susana, otra de las personas que decidió pelear con un terreno.
Junto a ella, sus hijos rotan para cuidar la porción de tierra tomada sobre calle El Trébol. “Ellos apoyan nuestra decisión. Tengo un hijo que trabaja y otro de 13 años que me acompaña permanentemente. Él sueña con una casa propia pero esta situación de vivir a la intemperie lo desgasta”, remarcó la mujer.
“Queremos que haya una solución y que nos permitan que ingresemos materiales para poder tener un lugar más protegido de la lluvia y el sol a lo largo de estos días”, afirmó la mujer.
Las familias que se encuentran en el terreno ubicado en Florencia y Groussac afirman que el dueño se comprometió a venderles ese predio. En ese sector viven hace dos semanas 17 familias. Aseguran que el dueño del terreno es un hombre de apellido Morales y que se comprometió a seguir el diálogo para que puedan construir en un espacio de 10 por 20 metros. Allí también la presencia de niños es importante. Se calcula que hay cerca de 50 chicos que esperan junto a sus padres una solución habitacional.
Noemí (28) es madre de Isaías (7 meses), Emanuel (3 años) y Santiago (6). Junto a su pareja decidieron tomar una porción de tierra para poder darle la esperanza de un techo propio a sus hijos. “Somos gente humilde pero de trabajo. No queremos que nos regalen el terreno. Queremos pagar un precio acorde a nuestros ingresos”, afirmó la mujer.
Cintia (23) tiene un hijo de tres años. Vivía en la casa de su mamá. Por falta de espacio decidieron incurrir en acto ilegal. Pese a esta situación, creen que se puede llegar a un acuerdo y que tienen voluntad de pago.
Similar es el caso de Ayelén (20 ), que junto a su hijo Jeremías, esperan un final feliz para poder construir su vivienda en ese sector de la ciudad de Corrientes.

Fuente: Diario Epoca

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